Hay una frase que se repite en consulta casi todas las semanas: "es que intento no pensar en ello". Vamos a explicar, con la terminología de Hayes, por qué esa estrategia es exactamente el problema y no la solución.
Lo que Hayes definió como evitación experiencial
En el marco original de ACT (Hayes, Strosahl y Wilson, Acceptance and Commitment Therapy, 1999), la evitación experiencial se define como el intento sistemático de alterar la forma, frecuencia o situación que provoca eventos privados —pensamientos, emociones, sensaciones, recuerdos— aunque hacerlo cause daño conductual. No es "evitar una situación". Es evitar lo que se siente por dentro, y para eso la persona reorganiza su vida entera: deja de salir para no sentir ansiedad social, deja de hablar de un tema para no sentir tristeza, se satura de trabajo para no pensar en un duelo.
El problema no es la estrategia en sí —evitar malestar puntual es adaptativo—. El problema es que se vuelve inflexible: se aplica siempre, en todo contexto, al margen de si funciona o no a medio plazo. Y casi nunca funciona a medio plazo, porque el evento privado evitado no desaparece, se reorganiza la vida entera alrededor de evitarlo.
Por qué "pensar en positivo" es evitación experiencial disfrazada
Aquí está el punto que la psicología positiva no quiere ver: sustituir un pensamiento "negativo" por uno "positivo" a la fuerza es la misma operación estructural que evitarlo. Sigue siendo un intento de controlar el contenido de la mente en vez de cambiar la relación que la persona tiene con ese contenido. Hayes lo llama la agenda de control: la idea implícita de que primero hay que sentirse bien para poder actuar. ACT invierte esa agenda.
El modelo de flexibilidad psicológica, en sus seis procesos
Hayes estructuró la alternativa en el hexaflex: aceptación (en vez de evitación), defusión cognitiva (observar el pensamiento como pensamiento, no como verdad literal), contacto con el presente, el yo como contexto, valores, y acción comprometida. En consulta esto se traduce en ejercicios muy concretos —por ejemplo, "las hojas en el río" para defusión, o clarificación de valores mediante la matriz de vida— no en frases de "suéltalo y confía".
Qué se hace en terapia, en concreto
No se trabaja para que el paciente deje de sentir ansiedad. Se trabaja para que la ansiedad deje de dictar qué hace y qué no hace con su vida. Esa distinción es la que marca toda la diferencia entre ACT y cualquier enfoque orientado a "sentirte mejor" como objetivo final.