"Desregulación emocional" es un término que se usa mucho y se explica poco. No es sinónimo de "ser una persona muy sensible" ni de "no saber controlarse". Es un patrón concreto, con una explicación detrás, y con herramientas específicas para trabajarlo.
De dónde viene, según el modelo de Linehan
Marsha Linehan, creadora de la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT), propuso en 1993 el llamado modelo biosocial: la desregulación emocional surge de la combinación entre una vulnerabilidad emocional (una sensibilidad mayor de base, ya sea de origen biológico o adquirida) y un entorno invalidante — un entorno que, de forma sostenida, responde a las emociones de la persona minimizándolas, castigándolas o tratándolas como excesivas o injustificadas.
No es un modelo que ponga la responsabilidad solo "dentro" de la persona ni solo "fuera", en el entorno — es la combinación de ambos, sostenida en el tiempo, la que explica por qué a algunas personas les cuesta tanto regular lo que sienten aunque lo intenten con todas sus fuerzas.
Señales concretas para reconocerla
No hace falta que estén todas presentes, ni con la misma intensidad. Algunas señales frecuentes:
- Las emociones aparecen con mucha rapidez e intensidad, más de lo que la situación parecería justificar a ojos de otras personas.
- Cuesta especialmente volver a un estado de calma una vez que la emoción ya está activada — el "bajón" tarda en llegar.
- Impulsividad ligada al malestar: decir algo de lo que te arrepientes después, cortar relaciones de forma brusca, gastar dinero, comer, beber o usar el móvil de forma compulsiva para calmarte.
- Sensación frecuente de estar "desbordada" por dentro, aunque por fuera parezca que todo funciona con normalidad.
- Dificultad para identificar con precisión qué emoción concreta estás sintiendo — todo se vive como "estoy mal" sin más matiz.
- Historia de haber escuchado, de forma repetida, que "exageras", que "eres demasiado" o que "no es para tanto".
Esto no es un fallo de carácter
Si te reconoces en varias de estas señales, no es una cuestión de fuerza de voluntad ni de "aprender a controlarte más". Es un patrón con una explicación y, sobre todo, con un conjunto de habilidades concretas y entrenables para trabajarlo — eso es precisamente lo que se trabaja en un grupo de habilidades DBT.
Si quieres una primera valoración para saber si el grupo de habilidades que estoy formando ahora mismo en Pamplona encaja con tu situación, escríbeme a trinidad.gigena@contextualmente.es o llama al 611 208 743.
Referencias
Linehan, M. M. (1993). Cognitive-Behavioral Treatment of Borderline Personality Disorder. Nueva York: Guilford Press. Linehan, M. M. (2015). DBT Skills Training Manual (2ª ed.). Nueva York: Guilford Press.